Braulio Llamero

Bienvenido a la república independiente de mi página

Mi hermoso cuento ruso

Bien pudiera ser, esto que hoy cuento, uno de mis cuentos.
boroÉrase una vez una niña rusa que un día leyó un libro español lleno de fantasía. Se enamoró de él y años después decidió traducir el libro a su idioma para que todos los niños rusos pudieran disfrutar tanto como ella con aquella mágica historia. Pidió permiso al autor y lo hizo. Pero eran malos tiempos para los libros. Como casi siempre. Como en casi todas partes. No halló editorial dispuesta a publicar su traducción. Ella, sin embargo, no desistió, no se rindió. Si las editoriales no querían su hermoso libro, peor para las editoriales. Decidió publicarlo por si misma, a través de un nuevo sistema llamado «crowfunding», por el que se pide a los lectores que adelanten la compra, reservando su ejemplar.
Por increíble que parezca, le salió bien y obtuvo el dinero necesario para publicar el libro, que ya está impreso. El enlace de abajo os lo demuestra. Está en ruso, claro, pero con el traductor de Google os podéis hacer una idea. Y si miráis el video que incluye, veréis a la chica rusa. Se llama Anna Minaeva; el libro es FANTASÍAS DE BORO y yo soy el autor.
¿No es un cuento precioso?
Cuando me lleguen ejemplares, que están en camino desde Moscú, os los mostraré.
¡Gracias, Anna!

http://boomstarter.ru/projects/caminante/perevod_detskoy_skazki_o_sile_voobrazheniya?utm_source=Fbboom

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el 13/05/2013 por en FANTASÍAS DE BORO.
Follow Braulio Llamero on WordPress.com

Categorías

Entradas recientes: Los Minicuentos

La grúa

Esto era un hombre subido a una grúa gigante. Veía a la gente, en las calles, como si fueran hormigas. —Qué grande soy -se decía. Un día perdió su trabajo y se quedó en la calle. Cuando pasaba por la zona, miraba la enorme grúa que ahora manejaba otra persona. —Ni se ve al que […]

  • 51.056 visitas
A %d blogueros les gusta esto: